Te escribo aquí, de otra forma no podría.
Me conformo con mirarte a lo lejos y verte sonreír por cualquier tontería, hablar de lo que te apasiona y ver cómo te brotan las palabras, me di cuenta que te amé desde hace tanto tiempo y que por ese mismo amor prefiero mantenerte la información en secreto, esta es mi carta de declaración donde acepto amarte como a nadie, y por eso mismo mantenerte libre, sé perfectamente que yo no soy visible, que solo soy tu amiga y yo soy feliz por ello, no me perdonaría perderte por la imprudencia de confesarte mi sentir, te escribo aquí porque no me lees, te escribo aquí porque aquí soy libre y puedo dibujar te a mi antojo, te beso aquí porque aquí me besas, en esta tonta ilusión donde le pido a Morfeo dibujarte en mis sueños, tan claro, tan sonriente, tan tu. Tu tan melódico, yo tan desafinada, que curiosa que es la vida que justamente te trae a mi vida cómo si fueras un exposición de arte, "ver pero no tocar" ay muchacho, te escribo aquí, sabes, porque está es mi forma de tocarte aunque yo sepa que jamás llegará a tus ojos.
Nadie quiere un corazón roto. Los corazones rotos están un poco más sucios, más viejos, están llenos de esquirlas; les faltan partes. Es más fácil amar un corazón entero que amar uno roto, porque al roto hay que amarle todas las partes, incluso las ausentes.
domingo, 1 de abril de 2018
Una carta al viento
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)